La noche

La noche que esperaba la mañana. Cantaba
la noche. Se abrigaba en la noche. Amaba
la noche. 
La noche recitaba un poema
para adentro del alma de un dilema.
El llanto brotaba de una triste fuente,
como la sonrisa de una bella ausente.
La alegría y la tristeza de una gema,
el retoño de un tronco que se crema.
La mañana que tanto deliraba. Fantaseaba
el sol que ardiente discrepaba. Quemaba
con la brisa que la frente acaricia. Delicia
del fastidio que odia al amor. Envicia
a la pasión que se derrama en llanto
y la sonrisa del mañana
que cree la noche
es la tristeza
en dulce canto.

©José Ángel Pineda

Oda a la vida




Oda a la vida

El canto es una piel al descubierto
en medio de la ciertas
pesadillas de sueños descubiertos,
y donde las verdades son inciertas,
como la vida misma complicada
con un leve sentido,
incierto,  y no entendemos nada
de lo que duele un corazón herido,
y la tragedia abunda a borbollones,
es algo que sentimos,
que ni idea tenemos y decimos
que siempre pasa en todas las visiones
¡Qué brote el agua viva de la llama!
que surjan los encuentros,
salgamos desde adentro,
buscando algún afuera,
una gota por día,
una canción vestida de alegría,
desde el fondo del alma vibrará
la belleza de una dulce armonía.

©José Ángel Pineda

La Gracia




Habita en tu paraíso
el esplendor
la luz, la melodía, la flor,
los dedos girando vertiginosos
como remolinos íntimos,
la gracia, la ternura,
el candor, la dulce sensación
de sentir el talento
de las diosas en movimiento
perpetuo…
en cielos explorados
con ecos, voces, suspiros
silencios, suaves paredes
que aprietan el grito
la calma,
la suavidad, la caricia
del viento, el soplo perfecto
que apenas roza la delicia
del pensamiento,
que levanta lo sensible
dispuesto a lo incomprensible
de la Gracia.

©José Ángel Pineda.

Se fue





Se fue



Se fue sin tanto ruido,

Se fue como una sombra,

Se fue como una historia,

Y se llevó las glorias.

Se fue como las olas

Se fue como un cometa

Se fue sin dejar huella

Y se llevó las rosas.

Se fue con su ilusión

Se fue con su ternura

Se fue son sus mentiras

Y se llevó las dudas

Se fue como un suspiro

Se fue como un invierno

Se fue por el camino,

Y se llevó las huellas

Y aunque nunca estuvo

Y aunque nunca fue

Y aunque hizo daño

Se fue…

Se fue…

Verdad de amor




Verdad de amor

Eres el pez que nace del ejido,
eres el manantial que emerge del desierto,
eres la luz que brilla en los inciertos,
eres el girasol que germina en los peñascos,
eres el pienso donde dar es lo que pienso,
cansada de tanto amar, amas las formas,
cansada de tanto amar, amas los cuerpos,
que sabes cómo el agua,
que cantas con los ojos
y estás siempre en mi vida
repleta de ilusiones,
de algo que no fue.
que anhelo aún, la choza
y la alfombra verde
del siempre ermitaño
que he sido, que fui siempre,
siempre viendo lo hermoso,
siempre viendo lo bello,
siempre observándolo todo,
ciego y engañado y seducido,
porque estás cerca y lejos, inquieto
y fascinado porque sé es que cierto
que me amas
me bebo esa mentira
a sorbos de locura del cielo
que me invento con ternura.

©José Ángel Pineda

Amanecida



Amanecida

Yo te canto con las voces de otros,
huelo tu piel exquisita de hembras,
madrugada, nueva amanecida
en mis ojos, como siempre tiemblas.

Entra a la medida cada vuelta,
con pasión que no gasta diamante,
en mis piernas enrollo mis tripas,
y mi piel irradia el sol demente.

La madrugada, me golpeo el alma,
me lanzo desde un armario viejo
de la parte más alta,
y encuentro solitario
al piso,
siempre pasa.

©José Ángel Pineda