Tu sombra
se desabrochó
antes
que tu vestido.
©José Ángel Pineda @Cpoética

El jazmín
entró en la habitación
sin llamar.
La noche
sonrió.
©José Ángel Pineda @Cpoética

Tus labios
dejaron
una pequeña herida
en el silencio.
Todavía
sangra
la luna.
©José Ángel Pineda @Cpoética

La seda
rozó
la noche.
Y la noche
aprendió
a estremecerse.
©José Ángel Pineda @Cpoética

Un botón
cayó al suelo.
Nadie habló.
La primavera
entendió.
©José Ángel Pineda @Cpoética

Tu perfume
apagó
todas las lámparas.
Sólo quedó
tu presencia
ardiendo.
©José Ángel Pineda @Cpoética

La rosa
entreabrió
sus pétalos.
El viento
se quedó
a contemplarla.
©José Ángel Pineda @Cpoética

Tus manos
no tocaron
mi piel.
Pero el aire
todavía
las recuerda.
©José Ángel Pineda @Cpoética


El jazmín
entró en la habitación
sin llamar.
La noche
sonrió.
©José Ángel Pineda @Cpoética

Tus labios
dejaron
una pequeña herida
en el silencio.
Todavía
sangra
la luna.
©José Ángel Pineda @Cpoética

La seda
rozó
la noche.
Y la noche
aprendió
a estremecerse.
©José Ángel Pineda @Cpoética

Un botón
cayó al suelo.
Nadie habló.
La primavera
entendió.
©José Ángel Pineda @Cpoética

Tu perfume
apagó
todas las lámparas.
Sólo quedó
tu presencia
ardiendo.
©José Ángel Pineda @Cpoética

La rosa
entreabrió
sus pétalos.
El viento
se quedó
a contemplarla.
©José Ángel Pineda @Cpoética

Tus manos
no tocaron
mi piel.
Pero el aire
todavía
las recuerda.
©José Ángel Pineda @Cpoética

La copa
tembló
entre tus dedos.
El vino
comprendió
demasiado.
©José Ángel Pineda @Cpoética
La noche
cerró
las cortinas.
Afuera,
la luna
se quedó
mirando.
©José Ángel Pineda @Cpoética
Tu cuello
guardaba
un secreto.
Mi boca
aprendió
a leerlo.
©José Ángel Pineda @Cpoética
La lluvia
golpeó
la ventana.
Nadie abrió.
El deseo
sí.
©José Ángel Pineda @Cpoética
Dos sombras
se encontraron
en la pared.
El cuerpo
llegó
después.
©José Ángel Pineda @Cpoética
El espejo
perdió
su inocencia.
Desde entonces
refleja
demasiado.
©José Ángel Pineda @Cpoética
La madrugada
encontró
una flor
sobre la almohada.
No preguntó
quién la había
deshojado.
©José Ángel Pineda @Cpoética
tembló
entre tus dedos.
El vino
comprendió
demasiado.
©José Ángel Pineda @Cpoética
La noche
cerró
las cortinas.
Afuera,
la luna
se quedó
mirando.
©José Ángel Pineda @Cpoética
Tu cuello
guardaba
un secreto.
Mi boca
aprendió
a leerlo.
©José Ángel Pineda @Cpoética
La lluvia
golpeó
la ventana.
Nadie abrió.
El deseo
sí.
©José Ángel Pineda @Cpoética
Dos sombras
se encontraron
en la pared.
El cuerpo
llegó
después.
©José Ángel Pineda @Cpoética
El espejo
perdió
su inocencia.
Desde entonces
refleja
demasiado.
©José Ángel Pineda @Cpoética
La madrugada
encontró
una flor
sobre la almohada.
No preguntó
quién la había
deshojado.
©José Ángel Pineda @Cpoética

