Piel contra Piel
Llegas
y te quedas frente a mí.
Tus ojos buscan mi boca.
Tu mano roza mi brazo
y vuelve a rozarlo.
Tus dedos suben despacio
hasta mi hombro.
Yo me acerco.
Tu mano se queda
sobre mi pecho.
Sientes el latido.
Mis dedos encuentran tu espalda
y recorren lentamente
la línea de tus hombros.
Tu piel se acerca.
La mía responde.
El calor crece
entre los dos.
Tu cabello roza mi cuello.
Tu mejilla toca la mía.
Mis brazos te rodean
y tú te quedas allí,
muy cerca.
Tus manos bajan por mi espalda,
se detienen,
vuelven a subir.
La mía responde.
El calor crece
entre los dos.
Tu cabello roza mi cuello.
Tu mejilla toca la mía.
Mis brazos te rodean
y tú te quedas allí,
muy cerca.
Tus manos bajan por mi espalda,
se detienen,
vuelven a subir.
Mi palma sigue tu piel
con una lentitud
que nos hace esperar.
Tu cuerpo se acomoda al mío.
Nos movemos apenas.
Un roce.
Una pausa.
Otro roce.
con una lentitud
que nos hace esperar.
Tu cuerpo se acomoda al mío.
Nos movemos apenas.
Un roce.
Una pausa.
Otro roce.
Tus labios quedan cerca.
Tan cerca
que el silencio arde.
Piel contra Piel
Tu mano detrás de mi cuello.
La mía sobre tu espalda.
Nos miramos.
Y entonces
tu boca encuentra la mía.
El beso empieza lento.
Se vuelve más profundo.
Tus brazos me acercan.
Mis manos te sostienen.
Y seguimos así,
piel contra piel,
sin prisa,
dejando que el calor
diga lo que todavía
no decimos.
©José Ángel Pineda ©Cpoética
Tan cerca
que el silencio arde.
Piel contra Piel
Tu mano detrás de mi cuello.
La mía sobre tu espalda.
Nos miramos.
Y entonces
tu boca encuentra la mía.
El beso empieza lento.
Se vuelve más profundo.
Tus brazos me acercan.
Mis manos te sostienen.
Y seguimos así,
piel contra piel,
sin prisa,
dejando que el calor
diga lo que todavía
no decimos.
©José Ángel Pineda ©Cpoética
